Ciertamente, cada país tiene su peculiaridad y las cargas fiscales cumplen estas peculiaridades. Sin embargo, hay tres vectores que parecen esenciales para definir el “modus operandi” de toda la sociedad capitalista en particular. En primer lugar: con la economía global, cualquier crisis económica en algún escenario importante político y económico, a un mayor o menor medida, que se refleja en los demás. Esto requiere urgentes reacciones prácticas, que afectan la vida de todos. Em segundo lugar: dado que el modelo de la sociedad capitalista es por naturaleza "concentrador" y competitiva en sentido estricto, ningún aumento en los impuestos sobre la producción y circulación de bienes puede ser transferido íntegramente a los consumidores. Los fincieros y empresários dicen siempre que están trabajando com márgenes muy bajas de ganância! En tercer lugar, el grado de endeudamiento de los estados y los niveles de corrupción que socavan la economía, en general, dejan poco espacio para las inversiones en infraestructura y servicios públicos, los qualles dejam mucho que desear. Por último, para citar un ejemplo objectivo, el Brasil enfrentó a la crisis de 2008 sin mayores problemas porque el gobierno ha distribuido el dinero de la Tesorería para los bancos financiar el consumo: se mantuvo em efectivo y no financia lo que recibió; Al mismo tiempo, el gobierno, reduce a cero los impuestos federales sobre los vehículos populares, materiales de construcción y los clientes electro-domésticos. Con este manteviveram los niveles de empleo y el consumo, a pesar de que los precios inmobiliarios se han disparado. De ahí surge que los contribuyentes siempre terminan pagando la cuenta de los eventuales ajustes en el sistema tributario, aunque sutilmente. Y el ciclo continúa hasta la próxima crisis...